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Foto: Stewart Cohen 

Una mirada hacia atrás
En el 25to aniversario de La casa en Mango Street, la autora Sandra Cisneros reflexiona sobre el camino que hizo al andar.

Por Carlos J. Queirós
primavera 2009

Sandra Cisneros: Más allá de Mango Street
(primavera 2009)

VIDEO: Sandra Cisneros: Su vida y carrera

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Es difícil imaginar a Sandra Cisneros de otra forma que no sea como la activista, docente, mentora e ícono literario que conocemos en la actualidad. Sin embargo, al cumplirse el 25to aniversario de su primera novela, el clásico de transición a la madurez La casa en Mango Street, la escritora estadounidense de ascendencia mexicana, de 54 años, reflexiona sobre una época cuando transitaba sus veinte años, en la que el éxito representaba cualquier cosa menos certezas.

No tendría que haberse preocupado. La novela, ganadora de un premio al Mejor Libro Estadounidense de la Before Columbus Foundation, en 1985, demostró ser un auténtico vehículo para explorar temas de la cultura y la tradición, y las vidas y roles de la mujer hispana que crece en Estados Unidos. Es de lectura obligatoria en muchas escuelas y universidades de Estados Unidos, y su primera contribución de envergadura a una obra que le ha permitido cosechar dos becas del Fondo Nacional de las Artes (NEA, por sus siglas en inglés), otra prestigiosa beca de la Fundación MacArthur, y la Medalla de las Artes de Texas, entre otros honores.

Muchas de las historias en La casa están basadas en las vidas de sus propias alumnas, las mujeres a las que Cisneros dedicó el libro. “Sólo quería reconocer a todas las mujeres que me dieron sus historias, porque había tantas a las que quería dedicarles este libro —cuenta Cisneros—. Me parecía que la lista se estaba extendiendo demasiado, por lo tanto, taché todos los nombres y escribí: ‘A las Mujeres’”.

En entrevista exclusiva, Cisneros habla del papel fundamental que su novela desempeñó en la aceptación de la cultura latina, de sus años como académica itinerante y de cómo sus puntos de vista han evolucionado durante los 25 años transcurridos desde su publicación.

P.  ¿Qué siente cuando escucha que se describe La casa en Mango Street como un clásico de transición a la madurez?
R. Bueno, no sé si es un clásico de transición a la madurez, porque es un tanto prematuro decirlo. La cabaña del tío Tom fue importante en su época y existen muchos escritores que eran muy valiosos en su época y luego se volvieron un poco arcaicos. Así que no sé. Éstas son afirmaciones que realizan los lectores y los críticos; yo no las hago.
P. ¿Cómo describiría La casa en Mango Street?
R.

Es como una recopilación de pequeñas historias. Se puede leer una o todas. No es necesario leerlo completo, pero en caso de hacerlo, es como un collar de historias. Fui muy influenciada por la ficción experimental, concretamente, por El hacedor, de Jorge Luis Borges.

Lo escribí de manera que estuviera al alcance de toda la gente, ya sea educada o no, niños o adultos. Mi idea fue la de escribirlo de una forma en la que nadie se sintiera intimidado, sino bienvenido. Tenía en mente un libro que fuera comprendido y apreciado por todos los lectores, ya fuera un obrero, un niño, un poeta, un estudiante de literatura, un escritor o un conductor. Por lo tanto, lo enfoqué desde el ángulo de la inclusión. Tenía en mente a un niño al escribirlo, pero no estaba destinado sólo a niños; tenía en mente a compañeros poetas, pero no estaba destinado sólo a poetas.

P. ¿Qué tipo de impacto causó la novela cuando fue publicada por primera vez, hace 25 años?
R. Los docentes y bibliotecarios fueron los primeros en apoyarla. Desde entonces, la audiencia se expandió para incluir muchas clases de lectores, no sólo mujeres y latinos. Ha sido utilizada en muchos libros de texto y aulas, y, especialmente, para programas One City, One Read (Una ciudad, un libro), porque les gusta elegir libros que no contengan malas palabras y que puedan ser leídos por niños y adultos; La casa en Mango Street reúne esas condiciones.
P. ¿Su publicación desempeñó un papel en la aceptación de la cultura latina en Estados Unidos?
R. Creo que sí. Mucha gente ha dicho que fue el modo en que conocieron acerca de la vida de los latinos. Alguna gente no tiene ningún contacto con la vida de los latinos salvo, tal vez, a través de este libro. La relación más cercana que tienen con la comunidad latina es la lectura de este libro.
P. ¿En qué momento de su vida escribió La casa en Mango Street?
R. Era estudiante de posgrado, docente de escuela secundaria, asesora y una persona que quería conseguir una beca del NEA, en ese orden. Lo comencé mientras estudiaba poesía en el programa de Maestrías en Bellas Artes (MFA, por sus siglas en inglés) de Iowa y trataba de escribir sobre un tema que sólo yo conociera, en el cual mis compañeros no fueran especialistas. Se desarrolló durante años como un trabajo de ficción, cuando comencé a agregar y manipular las historias y a incorporarle personajes basados en mis alumnas. Ya no eran memorias, se convirtió en novela. Trabajé en él desde los 22 hasta los 28 años.
P. Algunos pueden ver su popularidad en la actualidad y pensar que La casa en Mango Street fue un éxito de la noche a la mañana, pero…
R. Sí, eso es lo que dice la prensa, pero yo le cuento a la gente que fue una larga noche.
P. ¿Una noche que duró seis años?
R. Más que eso, ya que lo terminé cuando tenía 28 años y no comenzó a darme ganancias económicas hasta entrados mis treinta, digamos cuando tenía 40. Así que, de hecho, [fue] una década bastante larga para mí.
P. ¿Visualizó la escritura como exitosa?
R. Au contraire. La sentí como un fracaso ya que no podía mantenerme con lo que ganaba por escribir. Mis trabajos de día eran los que importaban, y era difícil hasta conseguirlos, ya que las universidades no me contrataban como a una verdadera escritora. Tenía que tomar los empleos cuando alguien me abría una puerta —otro amigo o colega, o mujer— y entonces podía conseguir un trabajo a tiempo parcial, tal vez por un semestre.

                  

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Lea más acerca de los escritores, docentes, estudiantes y demás personas que fueron influenciadas por Cisneros, en nuestro número de Primavera 2009.

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