Cuando Tish Leon cambió su Camaro por una bicicleta para viajar todos los días hacia su trabajo, no lo hizo por ser ecologista, ni siquiera para ahorrar dinero. Era un modo sencillo de que la mexicano estadounidense de 57 años hiciera ejercicio y recorriera la ciudad.
“Es asombroso el número de personas que somos ecologistas sin siquiera darnos cuenta", dice Leon.
Calcula que el uso de la bicicleta para ir al trabajo y realizar otras diligencias le ahorró más de $300 en combustible, en 2008, en comparación con el año anterior.
A pesar de que otras personas tienen que viajar a mayor distancia o viven en barrios que pueden limitarlos a la hora de imitar a Leon, existen muchas alternativas para ser ecologistas y llenar la alcancía al mismo tiempo. De hecho, cuidar el medio ambiente frecuentemente significa ahorrar dinero, indica Lisa Mastny, editora senior en el Instituto Worldwatch, que se centra en asuntos globales relacionados con el medio ambiente.
“Mucho pasa por, básicamente, volver a lo esencial", señala Mastny.
A veces, la gente tiene el concepto erróneo de que ser ecologista significa comprar el producto comercial ecologista más nuevo y más caro. No es así. Por ejemplo, los limpiadores caseros funcionan igual de bien y generalmente son más económicos y más ecologistas, asegura Mastny.
“El bicarbonato de sodio funciona igual de bien [que los productos más costosos que se compran en negocios] a la hora de fregar —apunta Mastny—. Muchos de los que pertenecen a la generación mayor probablemente recordarán cuando utilizaban vinagre y jabón básico y otros limpiadores caseros.”
Además de ir en bicicleta al trabajo y por su ciudad natal, Santa Ana, California, Leon también reutiliza el papel en el trabajo, bebe de un jarro, en lugar de hacerlo de tazas descartables, y paga sus cuentas por internet.
No es la única que está volviéndose ecologista. De acuerdo con un informe de 2008 de la Consumer Electronics Association (Asociación de Consumidores de Artículos Electrónicos), más de la mitad de los consumidores planean tener comportamientos más amigables con el medio ambiente este año.
Y de acuerdo con un informe sobre técnicas de marcas y comercio integrado del año 2007, casi nueve de cada 10 estadounidenses dicen que es más probable que compren a compañías que fabrican productos de bajo consumo energético, mientras que aproximadamente el 87% expresó que sólo comprarían productos a compañías comprometidas con prácticas que no dañen el medio ambiente, siempre que los productos fueran de igual calidad y precio.
Leon comenta que llevar un estilo de vida simple siempre la ha ayudado a recortar gastos y ahorrar. Para ella, comprar un regalo no significa un viaje al centro comercial, sino que, en lugar de ello, representa una aventura hasta la tienda de artículos de segunda mano más cercana, donde compra objetos artesanales de cerámica. Luego, hornea galletitas, las coloca en la vasija y la envuelve con un repasador.
“Comencé a hacer eso en los ‘70, en mis días de hippie —cuenta Leon—. Era una estudiante pobre, y se transformó en un modo de regalar sin exceder mi presupuesto. Ni siquiera lo pienso como un modo de vida ecologista.”
Consulte los siguientes sitios para más consejos:
GenGreen Life: Esta guía de recursos incluye más de 36.000 listados para ayudar a la gente a vivir una vida ecológica.
Instituto Worldwatch: Focalizada en asuntos globales del medio ambiente, esta organización sugiere 10 formas de ser ecologista y ahorrar dinero.
Center for a New American Dream (Centro para un Nuevo Sueño Americano): Este recurso para la vida sustentable ofrece consejos sobre temas variados, desde alimentación hasta la compra de regalos.