Fue el aliciente de lucir pechos exuberantes a muy bajo costo lo que llevó a Rebeca Sandoval desde su hogar en Anaheim, California, a Guadalajara. El poder vacacionar en una villa con vista al Lago Chapala y disfrutar del sol fueron sólo un atractivo más.
Sandoval forma parte del creciente número de latinos que está contribuyendo a hacer de la cirugía plástica un negocio en auge, independientemente de los riesgos que ésta puede acarrear. Según la American Society of Plastic Surgeons, en 2007, los hispanos llevaron la delantera de grupos minoritarios raciales y étnicos en EE.UU. que se sometieron a prácticas cosméticas, materializando el 9% de éstas, en comparación con el 6% en 2004.
La mexicanoestadounidense de 55 años de edad hizo la excursión de 1.000 millas hace cerca de dos décadas, para probar por primera vez lo que ahora se denomina "turismo médico." Pasó tres días de sus vacaciones recuperándose de un aumento en el tamaño de sus pechos y de un lifting que le costaron $2.000, casi la mitad de lo que le hubiera costado esa misma cirugía en California. Desde entonces, Sandoval se ha visto seducida por los bajos precios y con lo que ella describe como "servicio de calidad al sur de la frontera." Liftings de ojos, exfoliaciones y cirugía para achicar y levantar sus pechos son algunas de las prácticas a las que se ha sometido en México.
Las prácticas más solicitadas entre los latinos, según la American Society of Plastic Surgeons, son remodelación de nariz, aumento de pechos, Botox, microdermoabrasión, eliminación de arrugas mediante inyecciones y exfoliación química.
La cirugía cosmética ha sido considerada aceptable y popular en Latinoamérica, especialmente en América del Sur, por muchos años, afirma el Dr. Constantino Mendieta, cirujano plástico en Miami. "Es la perspectiva cultural que tenemos de ella —señala—. Nuestra filosofía es que si podemos tratar de vernos y sentirnos lo mejor posible, ¿por qué no hacerlo? Para nosotros, no es cuestión de si podemos o no, sino de cuándo podemos hacerlo." Y los reality shows televisivos sobre cirugía cosmética y mejores formas de financiar proyectos tornan las prácticas más atractivas y asequibles.
Hoy, muchos países están recibiendo oleadas de extranjeros que combinan visitas al cirujano plástico con vacaciones. El paquete vacacional-quirúrgico completo puede costar menos que una cirugía particular realizada en Estados Unidos. Sitios como Argentina y Brasil ofrecen todo, desde "excursiones tropicales" hasta paquetes que incluyen "safaris y cirugías." Pero los especialistas advierten a los potenciales "turistas médicos" que se aseguren de que el cirujano que los vaya a tratar en el extranjero esté habilitado para realizar las prácticas del caso.
El Dr. Richard J. Greco, cirujano plástico de Savannah, Georgia, advierte que puede resultar más costoso corregir una mala cirugía realizada en el extranjero que hacérsela bien en primera instancia en su país. Recuerda las cicatrices que le habían quedado a una paciente que recurrió a él luego de haberse realizado una cirugía en Costa Rica. Allí, un médico le había hecho un lifting abdominal, le había aumentado el tamaño de los pechos y levantado los párpados, y todo le había salido muy barato, pero a un costo elevado. "La cura llevá meses y meses", dice Greco.
Cirujanos más allá de la frontera estadounidense también advierten a eventuales pacientes. El cirujano plástico de Sandoval, en Tijuana, Dr. Alejandro Quiroz, hace hincapié en la importancia de hacer una investigación minuciosa, independientemente del lugar al que decida ir. "Creo que la clave del turismo médico es cómo se selecciona al profesional... y las instalaciones en las que se llevarán a cabo las prácticas", señala Quiroz.