A Clodomiro Falcon el negocio le van bien. En 1997, transformó en oficina el sótano de su casa, en Trumbull, Connecticut. Ese año, publicó 30.000 copias de La Guía Hispana, las páginas amarillas en español para su área, y tuvo 100 clientes. Hoy, este emprendedor, nativo de Venezuela, publica 130.000 copias, brinda servicios a cerca de 1.000 clientes y emplea a unas 14 personas. Sin embargo, Falcon sostiene que el negocio prosperaría aún más, si no fuera por el alto costo del cuidado de la salud. Como no puede darse el lujo de ofrecer la misma cobertura médica que ofrecen las compañías más grandes, se le hace más difícil poder contratar a gente talentosa.
“Las cosas no pueden seguir igual —afirma Falcon—. Quisiera poder retener a los empleados más calificados, ya que la firma tiene potencial para continuar creciendo. El mercado latino seguirá aumentando. Pero estoy atado [al tamaño actual] porque no puedo competir. Es demasiado. Realmente, es demasiado.”
En Washington, muchos legisladores demócratas y republicanos concuerdan en que el sistema de salud debería ser modificado, aunque no están de acuerdo en cómo modificarlo. En lo que va del año, el presidente Barack Obama y líderes del Congreso han anunciado un total de 11 propuestas para reformar integralmente la industria del cuidado de la salud que, se estima, mueve unos $2,5 millones de millones. Entre tanto, los propietarios latinos de empresas, como Falcon, están esperando ver si la reforma los ayudará a mitigar los costos.
El problema del sistema de salud
La representante nacional demócrata Nydia Velázquez, de Nueva York, presidente del Comité de Pequeñas Empresas de la Cámara, dijo que, en los últimos dos años, los costos de la atención médica han aumentado a un ritmo que duplicó la tasa de inflación. “Todo nuestro trabajo para que la economía retome su carril se verá arruinado si no logramos controlar los costos de la atención sanitaria”, señaló Velázquez.
Y las primas de los seguros médicos se han duplicado durante la década pasada. Un estudio de 2008, realizado por la fundación Kaiser Family Foundation y Health Research & Educational Trust, halló que la prima promedio para la cobertura familiar saltó de $5.791, en 1999, a $12.680 en 2008, pasando la participación promedio del empleador de $4.247 a $9.325, en tanto cada trabajador pagó $3.354. Esto significa que, el año pasado, los dueños de empresas con 15 empleados que brindan cobertura familiar pagaron $139.875 por las primas; en 1999, la misma cobertura le costó al empleador $63.705.
"Empresarios hispanos eran dueños de casi 1,6 millones de pequeñas empresas, y el 99% de ellas tenía menos de 100 empleados. — Oficina del Censo de EE. UU., 2002 Survey of Business Owners
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Las empresas pequeñas sufren aun más. Según un estudio auspiciadorealizado por el Commonwealth Fund, las empresas con menos de 10 empleados pagan un 18% más por la cobertura médica que aquellas con, al menos, 1.000 trabajadores. No debería asombrarnos que, cada vez más, las pequeñas empresas estén optando por prescindir de las coberturas. Según el estudio de Kaiser Family Foundation/HRET, el año pasado, sólo el 49% de las empresas con entre tres y nueve empleados brindaron beneficios médicos, en comparación con el 57% que lo hizo en 2000.
Los trabajadores hispanos se encuentran entre los más perjudicados por esta reducción en la cobertura. Hilda L. Solis, Secretaria de Trabajo de EE. UU., sostiene que los trabajadores latinos representan el grupo menos proclive a contar con seguro de salud pagado por el empleador. Más de 15 millones de hispanos no cuentan con seguro médico, lo que representa cerca de un tercio de los 45 millones de estadounidenses que, se estima, no cuentan con seguro médico. Solis espera que “podamos trabajar todos juntos para asegurar que la atención médica sea asequible para las pequeñas empresas y para los trabajadores y sus familias”.
Cómo lidian las pequeñas empresas con este problema
Dan Calhoun, que fue criado en México por sus padres misioneros, ofrece cobertura de salud a sus empleados porque ellos la necesitan y, de otro modo, tendrían que prescindir de ella. “Es por eso que considero que es lo correcto, lo que corresponde hacer”, explica.
Calhoun tiene 70 empleados en La Tortillería Inc., una compañía ubicada en Winston-Salem, Carolina del Norte, que distribuye productos como el chorizo de su propia marca, Cuervito Morado, y velas de la Virgen María a tienditas y locales más grandes, como Wal-Mart.
En tanto los cargamentos diarios se comercializan a un ritmo constante, los costos de la salud suben a la carrera. Calhoun lidia con los costos en constante aumento ofreciendo la cobertura “catastrófica”, que cubre toda clase de enfermedades o accidentes, pero que impone altos deducibles: $10.000 por una cobertura familiar y $5.000 por una individual. “Es muy caro. No hay dudas de ello —explica Calhoun—. Manejamos los costos asumiendo mayores riesgos cuando compramos un seguro.”
Sobre la mesa
Este verano, los comités de la Cámara de Representantes y del Senado, liderados por los demócratas, aprobaron algunas propuestas importantes para una reforma integral del sistema de salud. Estas propuestas están basadas en la noción de “responsabilidad compartida”, lo que significa que se les solicitaría a los empleadores y a los empleados que paguen una parte de la cobertura. El modo en que estas propuestas vayan a afectar a las empresas hispanas dependerá, en gran medida, del tamaño de la empresa.
Algunas pequeñas empresas que actualmente no ofrecen cobertura no tendrán que hacerlo bajo las cláusulas de responsabilidad compartida de las propuestas. La Ley de las elecciones de salud asequibles (America’s Affordable Health Choices Act), propuesta por tres comités de la Cámara, exceptuaría a las empresas con nóminas salariales de menos de $250.000. Del mismo modo, la Ley de las elecciones de salud asequibles propuesta por el Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado (HELP, por sus siglas en inglés) exceptuaría a las empresas de 25 o menos empleados.
Con menos de 25 empleados, Falcon estaría exceptuado bajo la propuesta del Senado, y, ya que su nómina salarial anual es inferior a $250.000, también lo estaría bajo la de la Cámara de Representantes.
Grupos de investigación, como Small Business Majority, de Sausalito, California, sostienen que si las propuestas funcionan como se las imaginó, los empleados de Falcon podrían contratar una cobertura de salud asequible, a través del intercambio propuesto tanto por la Cámara, como por el Senado. El presidente Obama describió el intercambio como “un mercado donde [empleados y pequeñas empresas] podrán comparar precios, calidad y servicios entre una amplia variedad de planes... Podrán, entonces, elegir el que funcione mejor para ellos”.
“Todo nuestro trabajo para que la economía retome su carril se verá arruinado si no logramos controlar los costos de la atención sanitaria.”— Congresista Nydia Velázquez (D-NY), presidenta del Comité de Pequeñas Empresas de la Cámara |
Se espera que este intercambio aumente la competencia, baje el costo de las primas y mejore las coberturas. Esto significa que Falcon no estaría en desventaja frente a compañías más grandes a la hora de intentar reclutar empleados. Según el grupo de investigación, esto también quiere decir que las personas estarán en mejores condiciones para lanzar su propia empresa, sin el temor de dejar el plan de salud de su empleador actual. Según el estudio “Los efectos económicos de la reforma del sistema de salud en las pequeñas empresas y sus empleados”, realizado por el Consejo de Asesores Económicos del Presidente, “las reformas propuestas podrían ayudar a estimular la actividad empresarial, aumentando los incentivos para que los estadounidenses talentosos inicien sus propias compañías, y podría lograr que aumente el número de trabajadores dispuestos a trabajar en empresas pequeñas.”
Muchas empresas de dueños hispanos se beneficiarían a partir de las exenciones incluidas en las propuestas del Congreso. Según las últimas estadísticas de la Oficina del Censo de EE. UU., en 2002, empresarios hispanos eran dueños de casi 1,6 millones de pequeñas empresas, y el 99% de ellas tenía menos de 100 empleados; sólo 1.510 firmas tenían, al menos, 100 empleados.
Los empleadores que no califiquen para una exención deberían ofrecer cobertura médica o pagar una multa. Con casi 70 empleados, La Tortillería de Calhoun tendría que ofrecer cobertura médica. Bajo el plan de la Cámara de Representantes, Calhoun debería pagar, al menos, el 72,5% del costo de las primas para coberturas individuales y el 65% de las familiares. Bajo el plan del Senado, las empresas con más de 25 empleados tendrían que ofrecer cobertura médica y pagar, al menos, el 60% del costo de las primas mensuales de sus empleados. Bajo las nuevas propuestas, las pequeñas empresas seguirán sin tener que ser tan generosas como las compañías que tienen más de 1.000 trabajadores, las que, en 2008, pagaron el 84% de las primas de coberturas individuales y el 73% en el caso de las coberturas familiares, según un informe de Families USA. Las multas por no cumplimiento, bajo el plan de la Cámara, comienzan con el 2% de la nómina de pago y ascienden al 8% para empleadores con nóminas de pagos por encima de los $400.000. Bajo el plan del Senado, las sanciones son de $750 por empleado a tiempo completo y de $375 por cada empleado a tiempo parcial.
A pesar de las obvias ventajas para los empleados, la comunidad de pequeñas empresas no está entusiasmada con la legislación propuesta. Según la National Federation of Independent Business, un grupo que defiende los intereses de las pequeñas empresas, “esta legislación impone nuevas cargas en tiempos económicamente difíciles, severas multas a las firmas que menos pueden costearlas, y nuevos impuestos para las empresas que tienen dificultades para generar y mantener puestos de trabajo”. El grupo sostiene que las reformas impondrían un impuesto punitivo sobre la nómina para los empleadores que no puedan ofrecerles a sus empleados un seguro médico y castigarían a los empleadores que actualmente ofrecen un seguro a los empleados, pero que no llegan a cubrir el aporte en concepto de prima que marca la ley.
Según Phillip Cryan, quien investigó los mandatos para los empleadores para su tesis de maestría en la University of California, Berkeley, Calhoun y otros empleadores que ya están brindando una cobertura adecuada no notarán tanto cambio en términos de costos, y hasta podrían llegar a notar reducciones.
“Cuando menos, no hay ningún cambio para la mayoría de los empleadores que hoy están ofreciendo una buena cobertura a los empleados”, afirma Cryan. Y agrega que, en el mejor de los casos, los empleadores podrían notar algún ahorro si las propuestas lograran controlar los costos.