Lo que sabemos sobre la gripe porcina
Prevención, formas de transmisión, síntomas.
Por Katharine Greider
mayo 2009
Los cerdos son regularmente infectados por ciertos tipos de virus de la gripe. Eso no es nada nuevo. Y, a veces, las personas expuestas al contacto directo con estos animales son infectadas con el virus que pulula entre la población porcina. (Los cerdos también pueden enfermarse con la gripe humana). También es cierto que permanentemente están surgiendo nuevas cepas de la gripe. Para un virus, lo importante es mutar.
La diferencia que presenta la nueva cepa de la gripe porcina identificada por primera vez la semana pasada en México es que, aparentemente, no sólo puede transmitirse de los cerdos a las personas, sino también de persona a persona. La enfermedad puede contagiarse desde un día antes hasta siete días después de que aparezcan los síntomas. Y si tomamos como indicativos los casos surgidos del epicentro del brote, en Ciudad de México, puede resultar mortal en personas jóvenes relativamente sanas. Estas condiciones aumentan la posibilidad de que el virus pueda propagarse rápidamente a distintas comunidades alrededor del mundo, cobrándose una importante cantidad de víctimas.
Esta amenaza es la que llevó a los funcionarios federales a declarar, el domingo, la “emergencia sanitaria” por la gripe porcina, autorizando la distribución a los estados de 12,5 millones de dosis del fármaco antigripal Tamiflu, de las reservas del gobierno. Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los U.S. Centers for Disease Control and Prevention (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU. - CDC) han iniciado una intensiva investigación sobre el comportamiento de este virus. Las preguntas clave son: ¿Cuán fácilmente se transmite? ¿Cuán peligroso es para quienes se infectan con él?
Con nuevos casos, tanto confirmados como sospechados, reportados a cada hora —y esperándose que sigan apareciendo más todavía— los funcionarios de salud están luchando contrarreloj por obtener un cuadro representativo de la enfermedad. En buena medida, la mayoría han sido casos relativamente leves; incluso, hasta más leves que algunos casos de gripe estacional.
Si bien personas jóvenes han caído enfermas con esta cepa de la gripe porcina, hay pocos motivos para sospechar que un patrón de vulnerabilidad típico no vaya a ser cierto, según el Dr. David A. Pegues, epidemiólogo de la División Enfermedades Infecciosas de la Universidad de California, Los Ángeles. “Gente de todas las edades es susceptible de contraer la gripe —dice—. Son las muy jóvenes y las de edad avanzada, así como las afectadas con enfermedades cardíacas o pulmonares, las que corren mayor riesgo de sufrir complicaciones.”
Efectivamente, en México, de entre más de 1.900 casos reportados, los funcionarios locales han identificado 149 muertes sospechadas de obedecer a la gripe porcina, dándole al brote allí ocurrido un perfil muchísimo más preocupante. Algunos pacientes han desarrollado rápidamente neumonía y dificultades respiratorias, aunque no está claro el motivo.
Podría suceder que se haga evidente un patrón de casos más virulentos fuera de México una vez que se observen más casos, según Ron Fouchier, quien estudia la gripe animal y humana en el departamento de virología de la Universidad Erasmus, de Róterdam. O, señala, podría ser que hubiera una diferencia en la salud o la atención sanitaria subyacentes de la población. “Es, sencillamente, demasiado temprano para sacar conclusiones terminantes”, expresa. Se han confirmado casos en Canadá, Escocia, el Reino Unido, España e Israel. Nueva Zelanda ha confirmado casos cuando está por comenzar la temporada invernal de gripe estacional, una prueba potencial de cuán transmisible es la nueva cepa, según Fouchier.
“Creo que la presencia del virus va a ser confirmada en más comunidades [de EE. UU.] —dice el Dr. Doug Campos-Outcalt, profesor de medicina familiar y comunitaria de la Universidad de Arizona, Phoenix, y analista científico de la American Academy of Family Physicians (Academia Estadounidense de Médicos de Familia - AAFP)—. Los médicos deberían estar esperando recibir estos llamados [de sus pacientes]. Van a tener que desarrollar un sistema de evaluación para determinar quién debería entrar y quién no debería hacerlo, para asegurarse de que la infección no se transmita en el consultorio.”
Según él, afortunadamente, en los últimos años, la AAFP y otros grupos de médicos se han estado preparando para una eventualidad de esta naturaleza.
Los CDC ya han emitido pautas a los médicos respecto de cuándo sospechar que un paciente puede tener gripe porcina y tratarlo recetándole los fármacos antivirales Tamiflu y Relenza. Las pruebas realizadas indican que el virus de la gripe porcina es susceptible de ser tratado con estos dos medicamentos, que reducen la severidad de la enfermedad si son administrados dentro de las 48 horas de haberse manifestado. Los CDC también están recomendando su empleo para prevenir la enfermedad en determinados casos de “contacto cercano” con personas infectadas con riesgos de complicaciones. Según Pegues, no es recomendable el uso extendido de los fármacos para prevención, en parte porque podría promover la resistencia a las drogas.
Aparte de las prácticas de control de infecciones a la vieja usanza, la mayor esperanza para la prevención recae sobre una vacuna. Los CDC han logrado cultivar la nueva cepa para su potencial empleo en una vacuna, pero aún no le han pedido a los fabricantes que aborden ese proyecto, lo que podría tomar meses y desviar sus esfuerzos del desarrollo de la vacuna contra la gripe regular del año próximo.
Publicado originalmente en AARP Bulletin Today.
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