A medida que la nación se prepara para el censo que se realizará el próximo año, un continuo debate acerca de la posibilidad de que no se cuente la totalidad de la comunidad latina cobra cada vez mayor importancia política.
Generalmente, los latinos quedan al margen cuando el gobierno federal lleva a cabo su censo nacional, cada diez años. La barrera idiomática, la desconfianza en el gobierno —especialmente, entre los trabajadores indocumentados y los latinos adultos mayores— y empleos que fuerzan a los trabajadores a mudarse con frecuencia evitan que se realice un recuento exacto de los latinos que viven en el país. Según algunas estimaciones, en 2000, año en que se realizó el último censo nacional, estos factores motivaron que no fueran contados 1,3 millones de latinos.
La Oficina del Censo de EE. UU. ha adoptado algunas medidas para intentar que el próximo año se lleve a cabo un mejor recuento de la comunidad latina de la nación. Sin embargo, existe un factor que no se previó cuando se comenzó a preparar el censo de 2010, hace unos años: la recesión. La vacilante economía ha desplazado a las personas y esto, según los grupos de apoyo, ocasionará que quede corto el conteo de latinos y otras minorías.
“Es una gran preocupación —señala Arturo Vargas, director ejecutivo de la National Association of Latino Elected and Appointed Officials (Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados—NALEO)—. Hay personas a las que se las solía ubicar en la columna “proclive a ser contado”, debido a que eran propietarios de sus viviendas. Pero ahora perdieron sus hogares y se ubicarán en la columna “difícil de ser contado.”
| Se proyecta que el censo mostrará una población latina de 49,7 millones, o el 17% de la población de Estados Unidos; de estos, 8,6 millones serán latinos mayores de 50 años. |
Existe una razón por la que Vargas y otros defensores de la causa latina afirman que el censo es la prioridad número uno de este año: desean asegurarse de que el rápido crecimiento de la comunidad latina se vea reflejado en un aumento del poder político. Según los recuentos de censos anteriores, la comunidad latina se estimaba en 46 millones, o alrededor del 15% de la población de Estados Unidos. Se espera que el nuevo censo muestre un crecimiento en todos los segmentos de la comunidad. El Fondo Educativo de NALEO, basándose en las proyecciones de la Oficina del Censo de Estados Unidos, estima que el censo mostrará una población latina de 49,7 millones, componiendo el 17% de la población de Estados Unidos; de estos, 8,6 millones serán latinos mayores de 50 años.
El presidente Barack Obama, quien tiene en cuenta la preocupación acerca de un recuento preciso de minorías, ha aumentado los fondos para el censo de 2010 en $1.000 millones en su paquete de medidas de estímulo. De ese dinero, $250 millones están asignados a los programas de colaboración y extensión, incluyendo $13 millones para publicidad hispana.
El vocero de la Oficina del Censo, Raúl Cisneros, se siente optimista con respecto a que el recuento del próximo año será más exacto que el censo de 2000, en el cual sólo el 67% de las familias estadounidenses —y el 64,5% de las familias latinas— remitieron los formularios completos. Cisneros afirma que la oficina ha adoptado varias medidas para mejorar la tasa de respuesta.
Una de las medidas fue diseñar un solo formulario de censo más breve. El antiguo “formulario extenso”, que se enviaba a una de cada seis familias en censos anteriores, es, ahora, la encuesta de la comunidad estadounidense, que será enviada a casi 3 millones de direcciones cada año, durante la próxima década. Para las personas con un manejo limitado del idioma inglés, el formulario extenso era un desafío y complicaba los operativos de entrevistas del censo. Cisneros afirma que “el censo de 2010 estará compuesto por diez preguntas y tomará alrededor de diez minutos completarlo”.
Cisneros también afirma que no hay que temerle al censo. “La confidencialidad es muy importante —señala—. No compartimos la información que obtenemos con nadie.”
Como otro intento de mejorar la tasa de respuesta, la Oficina de Censo enviará, por primera vez, 13 millones de cuestionarios bilingües, en inglés y español, a los vecindarios donde predomine el idioma español. La oficina ya cuenta con 140.000 trabajadores que están estudiando cuidadosamente los vecindarios, para asegurarse de tener las direcciones correctas de todos los habitantes.
Vargas está alentado por estas medidas; pero espera que Obama pida más dinero para asegurar que haya suficientes censistas, de modo de poder visitar a cada familia latina que no remita el formulario del censo.
Vargas exhorta a todos los latinos, aun si desconfían del gobierno, a remitir el cuestionario del censo y evitar, de este modo, la visita de un censista. “Una de las cosas que temen los latinos adultos mayores es que una persona golpee su puerta —señala Vargas—. Lo que nosotros decimos es: ‘Si no quiere que alguien golpee su puerta, complete su formulario del censo.’”