Sergio y Ana García son exactamente el tipo de propietarios a quienes el presidente Barack Obama desea ayudar con su nuevo plan hipotecario.
Los García han tenido dificultades para pagar la hipoteca de su casa, en San Antonio, desde que Sergio, de 66 años de edad, se enfermó el año pasado y tuvo que tomar una licencia obligatoria sin goce de sueldo en su trabajo, en AT&T.
Con un ingreso de $49.000 al año, están intentando ponerse al día con los pagos de su hipoteca, pero aún están atrasados dos meses. “La enfermedad me desestabilizó completamente”, cuenta Sergio.
Los García, que emigraron de México hace 22 años, cuentan que se sentían confundidos por las complejidades del negocio hipotecario de EE. UU. y que descubrieron, demasiado tarde, que su hipoteca tenía una altísima tasa de interés: el 12,6%.
Como pieza clave de su plan de reforma económica, la administración Obama ha extendido un programa de gobierno dirigido a ayudar a los propietarios damnificados por una economía que se hunde, las elevadas tasas de interés de las hipotecas y los precios de las viviendas que se derrumban abruptamente.
Pero la letra chica del programa, que ya se está implementando, excluye a muchos propietarios con necesidades y podría dejar afuera a gente como los García.
Además, los prestamistas se han demorado en acordar la modificación de las hipotecas. El 15 de abril, casi seis semanas después de que la Casa Blanca extendiera el programa, seis de los principales prestamistas hipotecarios firmaron contratos con el Treasury Department (Departamento del Tesoro) acordando participar en su programa de modificación hipotecaria. Los prestamistas que firmaron acuerdos son Chase Home Finance, una división de J.P. Morgan Chase; CitiMortgage, una división de Citigroup; Wells Fargo; GMAC Mortgage; Saxon Mortgage Services y Select Portfolio Servicing, las primeras de las muchas entidades crediticias que el gobierno espera que participen en el programa. Como participantes, estas seis entidades están en condiciones de recibir hasta $10 mil millones en pagos de incentivos por ayudar a los deudores en dificultades a salvar sus hogares.
“Estos programas están comenzando a funcionar… pero aún tenemos algunos proveedores de servicios hipotecarios (recaudadores) que están en proceso de contratar personal y solicitar fondos”, indicó el secretario del Department of Housing and Urban Development (Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano – HUD), Shaun Donovan. Advirtió a los bancos que no recibirían más fondos de rescate a menos que se unieran al programa.
Propietarios hispanos en riesgo
Una vez que los bancos aprovechen esta nueva oportunidad de ayudar a sus deudores en problemas, los propietarios hispanos podrían estar incluidos entre los mayores beneficiarios del programa de ayuda hipotecaria del gobierno.
| "El plan del gobierno significa un paso en la dirección correcta, pero no salvará a todo el mundo. Se necesita más". —Aracely Panameño, directora de Asuntos Latinos del Center for Responsible Lending |
Un reciente informe del Pew Hispanic Center indica que casi uno de diez propietarios latinos se atrasó en el pago de su hipoteca el año pasado y, aproximadamente, el tres por ciento dijo que había recibido una notificación de ejecución hipotecaria. Además, el 29% de los propietarios hispanos de 55 o más años de edad indicó que le preocupaba “mucho” o “un poco” que sus hogares pudieran terminar siendo rematados dentro del año.
La preocupación entre los hispanos mayores no es infundada. El Center for Responsible Lending (Centro para préstamos responsables), un grupo nacional sin fines de lucro con sede en Durham, Carolina del Norte, pronostica que habrá más de 2,4 millones de ejecuciones hipotecarias este año, una cada 13 segundos. Más de 400.000 —o aproximadamente el 16,5%— de esas ejecuciones hipotecarias, involucrarán a propietarios hispanos.
El programa de modificación de préstamos
La primera parte del nuevo programa de la administración Obama, Making Home Affordable (Lograr que la vivienda sea asequible), financiado con $75 mil millones en fondos de rescate bancario, tiene como objetivo ayudar a los propietarios que actualmente se encuentran atrasados en sus pagos, como los García, o en peligro de atrasarse. A través de incentivos y subsidios a los bancos, el gobierno está animando a los prestamistas para que modifiquen las hipotecas para que los pagos mensuales no superen el 31% del ingreso bruto mensual de un propietario. De ese modo, el pago mensual de los García se reduciría de $1.890 a $1.265.
Si un banco acuerda la modificación, los propietarios con dificultades podrían realizar con mayor facilidad los pagos de la hipoteca que cubren el saldo impago y los pagos atrasados. En el marco de este programa, las personas que posteriormente pagaran sus hipotecas en el plazo estipulado serían recompensadas cada año, durante cinco años, con hasta $1.000 destinados al pago del balance principal de sus préstamos.
Las entidades crediticias podrían hacer que los pagos mensuales sean asequibles disminuyendo las tasas de interés hasta tan poco como el dos por ciento, o extendiendo el préstamo a 40 años. Después de cinco años, las tasas de interés rebajadas se aproximarían a la tasa del mercado, pero no podrían aumentar más del uno por ciento al año hasta alcanzar el tope de tasa establecido por el acuerdo de modificación.
Para instar a los bancos a que modifiquen las hipotecas, la administración Obama está ofreciendo subsidios e incentivos a los bancos, que incluyen un pago de $1.000 por cada modificación exitosa. (En contraste con la táctica de la zanahoria que aplica el gobierno, el Congreso está cayendo sobre las entidades crediticias con un palo, promoviendo legislación que permitiría a los tribunales obligar a los bancos a modificar las hipotecas de los propietarios que presentaran la bancarrota y a reducir el capital de los malos préstamos, una diferencia clave con respecto al plan de Obama. Consulte más abajo para obtener más detalles.)
Los funcionarios del gobierno señalan que el mayor incentivo para los bancos es que evitarían la posesión de más propiedades ejecutadas. Los funcionarios también indican que el programa ayudaría a estabilizar los vecindarios sacudidos por la ola de ejecuciones hipotecarias.
Pero el asesor comunitario de vivienda Darío Chapa, de Our Casas Resident Council, de San Antonio, que está intentando ayudar a los García, indica que las entidades crediticias y las de servicios hipotecarios no conocen el programa, o no saben cómo funciona o, simplemente, no quieren utilizarlo. Y señala que los funcionarios del gobierno no han provisto a los asesores de vivienda con los medios o, al menos, una instrucción clara de cómo convencer a los bancos de que deberían ayudar a las personas como los García y a demás propietarios en problemas.
El programa de refinanciación
Una segunda parte del programa Making Home Affordable ayudaría a los propietarios que están al día con los pagos, si sus hipotecas están a favor de o respaldadas por Fannie Mae o Freddie Mac, las gigantescas entidades crediticias que fueron colocadas bajo control federal el año pasado. Esos propietarios podrían, si las entidades crediticias aprueban sus solicitudes, refinanciar sus hogares a una tasa de interés más baja, aún cuando hubieran perdido el valor líquido de sus viviendas debido al mercado inmobiliario.
Jorge Zapata, de 50 años de edad, que huyó de la violencia provocada por las drogas en Colombia, hace una docena de años, para establecerse en Maryville, Tennessee, resultaría un candidato perfecto para el plan de refinanciación. La hipoteca sobre la casa de $125.000 que compró hace cinco años está a favor de Fannie Mae y los servicios hipotecarios correspondientes los brinda Wells Fargo.
Zapata obtuvo la ciudadanía norteamericana hace cinco años y pensó que establecía raíces en su nueva ciudad. Pero a Zapata, que trabaja en una planta de fabricación de partes de Toyota, le han reducido las horas de trabajo y su salario cayó a aproximadamente $1.600 mensuales, consecuencia del nefasto impacto de la recesión en la industria automotriz. Tiene dificultades para pagar su hipoteca en fecha y estaría agradecido si le ofrecieran un modo de reducir esa cuenta mensual para poder conservar su casa. “No quiero arruinar mi crédito por falta de pago”, indica. Wells Fargo, agrega, no ha respondido a su solicitud de ayuda.
Pero el vocero de Wells Fargo, Jason Menke, indica que la compañía apoya el programa Making Home Affordable y ya ha comenzado a implementarlo. “Hemos estado animando a los clientes para que reúnan los documentos necesarios para que estén listos para trabajar con nosotros para determinar su elegibilidad”, expresa.
Cómo asegurar el cumplimiento del programa
Los programas de refinanciación y modificación del préstamo podrían ayudar a hasta 9 millones de los 55 millones de los acreedores hipotecarios del país, según los funcionarios. “Los efectos comenzarán a verse bastante rápidamente”, indicó el Secretario del Tesoro, Timothy Geithner, unas semanas antes de que revelara el plan, el 4 de marzo.
Vance Morris, director de la Office of Single Family Asset Management (Oficina de Administración de Bienes Unifamiliares), del Department of Housing and Urban Development, indica que la agencia está asesorando a sus 27.000 asesores de vivienda aprobados por el HUD —entre los que se encuentra Chapa— sobre los detalles del nuevo plan.
Morris dice que algunos bancos ya están refinanciando y modificando las hipotecas en base a los nuevos lineamientos. Aunque reconoce que muchos propietarios en problemas pueden “quedar al margen”, porque no califican para la nueva ayuda o porque sus bancos no participarán en el programa.
Aún cuando los propietarios califiquen para recibir la ayuda, sus bancos pueden negarla, indica Aracely Panameño, directora de Asuntos Latinos del Center for Responsible Lending. Panameño, nacida en El Salvador, indica que un fallo del plan de Obama es que no exige que los bancos reduzcan el capital de los préstamos que, debido al estrepitoso derrumbe de los valores inmobiliarios, ahora exceden el valor de las propiedades sobre cuyo valor fueron otorgados. Esas hipotecas se denominan préstamos “submarinos”. “El plan del gobierno significa un paso en la dirección correcta —señala—, pero no salvará a todo el mundo. Se necesita más.”
El Congreso está intentando asegurar el plan de Obama con una nueva legislación. Presionaría a los bancos para que ajusten el capital de préstamos problemáticos, esencialmente comunicándole a las entidades crediticias que si no revisan los préstamos en forma voluntaria, lo hará un tribunal. Obama apoya la legislación, pero se espera que se atasque en el Senado.
Esta situación deja a los propietarios con dificultades flotando hasta que los detalles del plan sean solucionados y más entidades crediticias participen en el programa de ayuda.
“Desafortunadamente, hasta que se apruebe [el proyecto de ley], veremos más escándalos e ira y dolor”, dice Panameño.